sábado, 25 de abril de 2009

Grande Bergoglio!

Con ocasión del Encuentro de Jóvenes Animadores y Misioneros de la Arquidiócesis de Buenos Aires, el sábado 25 de abril participamos de un encuentro con nuestro querido cardenal Bergoglio.

Realmente fue muy enriquecedor poder compartir con otros dirigentes (más de 200) las experiencias e inquietudes que cada uno tenía y luego intercambiar entonces opiniones y propuestas.

Después de estas charlas en pequeños grupos pudimos presentar las inquietudes de los distintos grupos (nosotros no llegamos a tiempo) al cardenal y que una a una las vaya respondiendo. De sus contestaciones realizamos este humilde resumen. Realmente provoca gran felicidad saber que quienes dirigen la tarea pastoral tienen pensamientos tan bellos y sensatos. Considerando que sus reflexiones no sólo nos son útiles a nosotros sino también a todos los católicos desde algún lugar y sin aguantarnos las ansias de compartirlo escribimos lo siguiente.

  • ¿Qué hacer con los jóvenes, cómo llegar?


Los jóvenes viven hoy un sentimiento de orfandad, y por lo tanto de soledad. Porque al no haber transmisión de sentimiento por los valores se perdió el sentido de pertenencia. La sociedad no transmite ese sentido de paternidad. Lo que hay que proponer es un camino, una propuesta de pertenencia a una palabra. Por esta ausencia los jóvenes y adolescentes alquilan pertenencias parciales, por dos o tres horas. En búsqueda de una luz perseverante encuentran flashes que lo mercaderes ofrecen. Estos producen shocks que luego quedan en plena oscuridad. La propuesta de pertenencia se lleva solamente con la cercanía y el testimonio. La sociedad y los jóvenes están cansados de discursos en entre tanta mentira. No quieren maestros quieren testigos. Debemos mostrar que el evangelio se metió en nuestra carne. No tenemos derecho de reducir el anuncio de Jesús a nuestros principios morales. Ellos vendrán después. No somos transmisores de normas. Lo peor es el clericalismo. Tenemos que ser nosotros mismos testigos de un Jesus vivo. Una propuesta que no trae ideas sino un encuentro real con alguien que está vivo y que te busca. Llevamos una realidad no una doctrina. El Evangelio es testimonial sino no es Evangelio. Hay que exponer nuestra propia experiencia de Dios. Lo demás no sirve. ¿Cómo? Con la cercanía, hay que ensuciarse. El claro ejemplo que tenemos hoy es Teresa de Calcuta.

  • ¿Cómo hacer para vencer el narcotráfico y estas organizaciones?

Respecto de la droga los curas en las villas sacaron un documento que es maravilloso porque no tira piedras sino que muestra una realidad que ellos mismos están viviendo y además es propositivo. Da propuestas concretas de trabajo.

La droga es un drama mundial. Está en todos lados y va sembrando. Descalabra todas las relaciones hasta lograr que una madre traficante sea capaz de mandar a matar a su propio hijo porque está en contra. Los narcotraficantes apuntan a la juventud. La cuestión de la despenalización es simplemente por dinero, hoy en día nadie va preso por poseer droga aunque sí si comete un delito estando drogado. Despenalizar la droga sería hacer lícito todo, poder presentarla como socialmente aceptable. Te desinhibe, ya no sos vos. Muchos creen que está perdida la batalla pero no es así. Hay que observar el problema que está detrás.

  • ¿Qué hacer con los colegios católicos, de los cuales muchas veces salen jóvenes reacios a la religión mas que verdaderos creyentes?

El colegio católico-comentaba el cardenal-tiene que llevar el Evangelio en la mano, el anuncio del mismo no debe ser sólo en la materia religión sino en toda su estructura y componentes. Tiene que ser profundamente testimonial, y allí está la clave. Sino es preferible no decir que es católico. Muchos padres mandan a sus hijos a estas escuelas no por la necesidad de anuncio a su hijo sino con miras promocionales, por sus excelencias académicas. El colegio católico tiene que promover un corazón evangelizador.

También hay que ir a los colegios estatales. Allí los chicos tienen necesidad de Dios, interrogantes sobre el sentido de la vida. Con mucho respeto y cuidado hay que intentar llegar, las puertas están entornadas.

  • ¿Cómo hacer para acercar a aquel que está tan lejano a nuestra realidad, o a la realidad que plantea el cristianismo (punks, gays, etc.)?

Frente a lo distinto, lo primero tiene que ser la cercanía. Somos todos hijos de Dios. Las charlas no deben encararse de entrada respecto de su elección o su situación sino marcar con el testimonio que Jesús vino para todos y para ellos también. No hay que enrolarse en principios. Se dice que no hay que discriminar. Pero esta consigna es un sentimiento negativo que además conduce a la indiferencia. Frente a esto hay que acoger con el corazón, al contrario. No solo no discriminar sino incluir. Tiempo atrás se hablaba de opresores y oprimidos, luego de incluidos y excluidos, hoy en día de los que caben y los que sobran. La pregunta es si frente a los que sobran vos te acercás.

Hace dos años y medio denuncié que en el puente Alcorta cerca de Pompeya se ve en las veredas a niñas de 10, 11 y 12 años esperando. Pasan muchos camiones por allí pero ellos tienen códigos. Los que paran son autos de clase media alta y luego de un rato las nenas bajan con 3 o 4 pesos corriendo a comprar paco.

En un lugar para ancianos de la calle pude observar como los tenían en colchones en el piso. Muchos de ellos usaban pañales y las sabanas no se cambiaban. Allí vi, cómo usaban esas mismas sabanas manchadas como servilletas.

¿La pregunta a esto es os te acercas? No hay que esperar que nos toquen la puerta. Hay que salir al encuentro.

La propuesta cristiana no se impone. Es una propuesta de encuentro con alguien vivo, una realidad, con Jesús mismo.

  • ¿Cómo hacer para vencer el miedo de dar el primer paso de la cercanía?

Hay dos tipos de miedo. Uno que es el que se produce cuando corro algún riesgo. Cuando puedo perjudicarme.

Otro es el miedo que siempre da cuando se sale del lugar de seguridad. Es normal que se sienta éste cuando voy a confrontar con alguien que va a exigirme respuestas coherentes frente a sus inquietudes. Frente a este miedo sólo hay que tener coraje. Salir de mi ámbito al encuentro. Esta es la misión de la Iglesia. Salir a la calle a anunciar eso que yo creo. No quiero jóvenes de conserva. Vallan más allá de las parroquias. No hay que plantearse cómo hacer para que los jóvenes vengan sino como voy. Ir a buscar a donde están no donde yo quiero. Jesús fue a buscar a sus discípulos a donde estaban y además después aceptar que algunos digan que sí y otros que no. Y saber también que cada uno seguirá a Jesús a su manera, seguramente distinta a la mía.

Jesús está vivo. ¿Lo buscamos? ¿Lo anunciamos con cercanía y testimonio?

Finalmente nos hizo dos pedidos: Primero que recemos por él. Y en segundo lugar que los jóvenes de Buenos Aires que nos encontramos con Jesús seamos “lieros”, que hagamos ruido.


¡QUE SABIAS PALABRAS! Ojalá podamos llevar algo de todo esto a la práctica.

Muchas bendiciones y sepan que el 15 de Mayo estamos partiendo a Tatacuá. Los pedidos son los mismos de siempre: Los remedios, leche en polvo, cacao, galletitas, azúcar.

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